El pasado martes 24 de febrero de 2026, entró en vigor en Estados Unidos un nuevo arancel global del 10 %, impulsado por el presidente Donald Trump tras un fallo del Tribunal Supremo que invalidó gran parte de su esquema arancelario anterior.
Sin embargo, a diferencia de lo que se esperaba, México ha salido prácticamente ileso de este impacto, gracias a la protección que le brinda el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). A continuación te explico por qué.
El papel del TMEC: la “coraza” comercial
Una de las claves para que México no sufra una catástrofe arancelaria ha sido el TMEC. Aproximadamente el 86 % de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos cumplen con ese tratado, lo que significa que:
- No pagan ese nuevo arancel global del 10 %.
- Mantienen acceso preferencial al mercado estadounidense.
- La mayoría de los bienes mexicanos exportados quedan fuera de esta tarifa.
Esto es especialmente importante en sectores como manufacturas, productos agrícolas y bienes intermedios, pilares del intercambio comercial entre ambos países.
¿Por qué México se beneficia de esta situación?
Aunque a primera vista pueda sonar extraño que un arancel en Estados Unidos “favorezca” a México, en realidad la ventaja surge porque:
Antes, algunos productos mexicanos que no cumplían con las reglas del TMEC enfrentaban aranceles más altos, incluso de hasta el 25 % o más en algunos casos como acero o automóviles.
Con el nuevo esquema, esos gravámenes han sido sustituidos por el arancel global temporal del 10 % para mercancías fuera del tratado, reduciendo tasas en sectores críticos.
En palabras del secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, esto representa una mejora relativa para el país frente a lo que se pagaba antes.
¿Qué tan temporal es esta “ventaja”?
Aunque el alivio es real, también es temporal e incierto:
El arancel global fue creado bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, y sólo puede aplicarse por un máximo de 150 días sin aprobación del Congreso estadounidense.
En ese periodo, el Congreso y el Senado de EE. UU. podrían ratificarlo, modificarlo o pedir otro esquema arancelario alternativo.
Además, el TMEC será sometido a una revisión amplia en julio de 2026, lo que podría redefinir las reglas del juego para las exportaciones mexicanas.
En otras palabras: la posición de México es favorable por ahora, pero depende de decisiones futuras tanto en Washington como en la mesa de negociaciones del TMEC.
¿Qué significa esto para la economía mexicana?
Hasta el momento:
- México no está pagando el arancel global del 10 % por la mayoría de sus exportaciones a EE. UU.
- Sus industrias están protegidas en gran medida por el TMEC.
- Las exportaciones mexicanas a Estados Unidos alcanzaron cifras récord en 2025, consolidando a México como un socio esencial.
Sin embargo, algunos sectores aún pagarán aranceles sectoriales, especialmente aquellos fuera del tratado o con reglas de origen más estrictas.
¿Qué sigue?
Julio de 2026 será una fecha clave: el TMEC será revisado a profundidad.
La administración estadounidense podría buscar otras herramientas legales para imponer aranceles diferentes.
México continuará negociando para mantener abiertas las puertas comerciales, con la diplomacia y el comercio como pilares estratégicos.
Conclusión
Aunque la entrada en vigor de un nuevo arancel global estadounidense parecía una mala noticia para México, la fortaleza del TMEC ha permitido que el país “esquive el impacto” —al menos por ahora— y mantenga sus exportaciones competitivas y preferenciales. Sin embargo, la inestabilidad arancelaria en Estados Unidos y la revisión del TMEC mantienen a México en un escenario de negociación constante, donde cada decisión en el Congreso o en las mesas comerciales puede modificar el panorama.









