El nuevo intento de privatización de la hidrovía del Mercosur y su impacto en el comercio regional

Mercosur

El gobierno del presidente argentino Javier Milei ha reactivado uno de los proyectos más ambiciosos de su agenda económica: la privatización de la hidrovía que conecta los ríos Paraguay y Paraná. Este corredor fluvial es uno de los más importantes de América del Sur, ya que permite la salida de gran parte de las exportaciones agrícolas y minerales de la región hacia el océano Atlántico. La nueva licitación busca atraer inversión privada para modernizar y operar esta infraestructura estratégica, tras el fracaso de un primer intento de concesión.

Un corredor clave para el comercio del Mercosur

La Hidrovía Paraná-Paraguay es una red fluvial de aproximadamente 3.400 kilómetros que conecta puertos de Bolivia, Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay con el Atlántico. Gracias a este sistema, las mercancías producidas en el interior del continente pueden transportarse de forma más eficiente hacia los mercados internacionales.

En el caso argentino, esta vía resulta especialmente estratégica: más del 80% de sus exportaciones —principalmente granos, derivados de soja y otros productos agrícolas— salen a través de esta ruta fluvial.

Por ello, la gestión y el mantenimiento de la hidrovía no solo tienen implicaciones económicas, sino también geopolíticas, ya que afectan directamente al comercio del Mercosur y a la competitividad logística de toda la región.

Un segundo intento tras una licitación fallida

El plan de privatización no es nuevo. En 2024, el gobierno argentino intentó concesionar la gestión de la hidrovía a operadores privados, pero el proceso fue anulado tras recibir muy pocas ofertas y enfrentar denuncias de irregularidades.

En esta segunda convocatoria, el Ejecutivo ha ajustado las condiciones del contrato para hacerlo más atractivo para los inversionistas. La concesión contempla un período de 25 años —prorrogable por cinco más— e incluye tareas de dragado, señalización, mantenimiento y administración del sistema de peajes.

Entre los interesados figuran grandes empresas internacionales del sector de infraestructura y dragado, lo que refleja el enorme valor económico de esta vía navegable.

Debate político y desafíos técnicos

A pesar del nuevo proceso, el proyecto sigue generando debate en Argentina. Algunos sectores cuestionan la idea de otorgar una concesión única a una empresa privada, mientras que otros advierten sobre la falta de garantías en cuanto a la profundidad del canal necesaria para buques de mayor tamaño. 

Además, la hidrovía ha sido históricamente un punto sensible en la política regional, debido a disputas sobre tarifas, regulaciones y el uso compartido de la infraestructura por los países que integran la cuenca. Esto convierte cualquier reforma en un asunto que trasciende la política interna argentina.

Un proyecto clave para el futuro logístico de la región

Si el proceso de licitación avanza con éxito, el gobierno argentino espera que la nueva gestión de la hidrovía entre en operación durante la segunda mitad de 2026.

La modernización de este corredor podría mejorar significativamente la eficiencia del transporte fluvial en el Cono Sur, reducir costos logísticos y fortalecer la competitividad de las exportaciones del Mercosur. Sin embargo, el éxito del proyecto dependerá de lograr un equilibrio entre inversión privada, regulación estatal y cooperación regional.

FUENTE: EL PAIS

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